octubre 25, 2020

 

Ursinia calendulifolia 20070199

Hay una flor que nace sólo -y sola- en el sitio por donde aparece el Sol.

Nadie la ha visto nunca, y nadie sabe su nombre. Su existencia es conocida por un antiguo texto arábigo que la menciona.

Según el ignorado autor de tal escrito, el hombre que aspire el misterioso aroma de esa flor soñará esa noche que está haciendo el amor con la mujer a la que en secreto ama.

El sueño será largo: durará hasta que amanezca el día.

Y lo mejor de todo: el venturoso mortal que tal fortuna alcance no olvidará nunca su sueño, que lo acompañará mientras dure su vida y estará con él mientras su muerte dure.

Muchos han buscado esa flor sin encontrarla.

Es fama que Marco Polo oyó hablar de ella e hizo un viaje de mil leguas para hallarla.

Su búsqueda fue en vano.

El rey de Persia ofreció la mitad de su reino a aquel que lo llevara al lugar donde la flor está. El monarca murió sin conocerla.

Yo sé que la flor no existe.

Pero -les digo en secreto- me gustaría que existiera.

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