octubre 29, 2020

El día que el filósofo cumplió 50 años descubrió que no había vivido.

Había filosofado, sí, pero no había vivido.

Pensó en su error. Supo entonces que vivir la vida es mejor que filosofar sobre ella.

Con doble llave cerró su biblioteca, cerró también su casa y fue a la de una colega por la que sentía algo que no sabía qué era. Le dijo sin más:

Voy a viajar unos meses por Europa. ¿Querés acompañarme?

Ella, sin más, respondió:

Sí.

Y fueron felices, como dicen al final los cuentos infantiles. Conocieron lugares que nunca habían conocido; hicieron cosas que nunca habían hecho; supieron lo que nunca habían sabido.

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