septiembre 20, 2020

Feminismo, nada personal

El feminismo no es el contrario al machismo. No es un movimiento en contra de los hombres ni en contra de un hombre. No es algo personal, como lo cree algún egocéntrico.

Es un movimiento en contra de las conductas violentas hacia las mujeres, es una exigencia masiva al Estado para que cumpla su primera responsabilidad que es garantizar seguridad al 50 por ciento de la población costarricense; porque las violentan, las violan y las matan y no actúa en consecuencia.

¿Y por qué no hablar de homicidios en lugar de feminicidios? Porque no lo sufrimos igual los hombres; a nosotros no nos acosan, violan, matan ni mutilan como lo hacen con las mujeres a diario.

No es la conducta de ellas la razón de la resistencia, sino la de hombres violentos que abusan del poder concedido culturalmente lo que gesta los acosos, las violaciones, los malos tratos y los feminicidios bajo un sistema de creencias que sostiene que las mujeres son, entre otras cosas, nuestras subordinadas.

Por fin, los victimarios se topan ahora no sólo con el empoderamiento de sus víctimas, sino con el de la mayoría de las mujeres. Es una sororidad orgánica, espontánea, por hartazgo.

Es la misma causa lo que las ha unido en un grito unísono para exigir parar todas las violencias.

Veremos ahora qué tanto se filtran esas manifestaciones en las estructuras patriarcales, en la cultura machista, en las interacciones cotidianas de los representantes masculinos.

Veremos cómo actúan las mujeres y los hombres en el poder para terminar por fin con la impunidad.

Pero es justo no generalizar y reconocer que no todos los hombres somos machistas ni violentos. Que nos habemos feministas. Aquellos que acompañamos siempre a las mujeres con respeto, los que se van sumando con su genuina empatía al dolor y a la rabia de la mitad de la población.

Aunque la cantidad no es suficiente ni nuestra voluntad para frenar la misoginia rampante de sus compañeros. No hemos sido influyentes para confrontar o detener los abusos al género femenino que la cultura patriarcal fomenta.

El problema queda del lado de nosotros. Somos los hombres quienes ponemos las reglas del juego en Costa Rica y en el mundo. No es mi opinión, es un hecho.

Por eso debemos estar pendientes. ahora más que nunca para hacer TODO lo posible para instaurar la igualdad y la justicia.

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