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Daniel Ulibarri

Fantasma, interrumpido

Me dicen que el fantasma de un niño se aparece algunas noches en una casa del Potrero.

Yo no creo en aparecidos, aunque no puedo negar que he visto algunos.

Veo el espectro de un hombre que murió repentinamente la víspera de su matrimonio.

Ahora busca a la mujer que amó por todas las habitaciones de la casa para entregarse a ella.

Vi también esa forma sin forma que vaga por el viento y se acerca a quien tiene una secreta culpa para decirle al oído:

«Todo se sabe, y todo se sabrá«.

Jamás, sin embargo, había visto al fantasma del niño.

Anoche, por fin, lo miré.

Estaba llorando desconsoladamente, como si hubiese perdido algo que no podía hallar. Le pregunté:

¿Quién sos, y por qué llorás así?

Me respondió:

Porque vos soy yo, y lloro porque yo soy vos.

Amante del humo, la gasolina, los químicos y preservantes. Quienes son amantes del "fitness", el gimnasio, las dietas y los maratones y cualquiera que abrigue escrúpulos de moralina, se encierre en sus 'tiquismiquis' de conciencia y provincialismos santurrones, deje de lado estos renglones ahora mismo.

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