Daniel Ulibarri

Familia

 

Nací en una familia envuelta en el fondo

 

de pantalla de dos mundos,

 

tamborileando la desaparición del otro.

 

Mi voz se convirtió en un impulso

 

de guerras de sangres azules, rojas y blancas.

 

Corrí entre humedad y desiertos.

 

Me desperté de una pesadilla

 

de saliva y bilis donde mi abuelo

 

pediá robar mis huellas en la nieve.

 

La tierra se agitó y rebosó con truenos,

 

granizo y serpientes de viento todas sus heladas

 

profundidades en perverso renacimiento;

 

la oscuridad se astilló y ladró mi canción de vida:

 

una fábula, un cuervo con el pie en la boca,

 

un niño arrojado del nido arañando para cubrirse

 

entre sus pañales al ver la casa cambiar de cara.

 

Las paredes se inclinaron hacia abajo con el peso

 

de cabezas vendadas con olores a whisky,

 

ginebra, vino y cerveza.

 

Nuestras vidas, constantes aullidos

 

tan andrajosos como mis botas golpeando el

 

pavimento de la tierra helada por

 

lágrimas de cristales cortejando el dolor

 

como un amante habla con un grillo.

 

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