enero 23, 2021

Por el camino iba el fabulista con su fábula.

Pensaba que la vendería en el mercado. Con el dinero que le produjera compraría gallinas que le darían huevos y pollos.

Los vendería y se compraría una vaca.

La vaca le daría terneros. Los vendería y se compraría una casa. Ya dueño de una casa no le sería difícil conseguirse una mujer.

En ese preciso instante una súbita ráfaga de viento le arrebató la fábula e hizo caer sus páginas en las aguas del turbulento río.

Adiós gallinas.

Adiós huevos y pollos.

Adiós vaca.

Adiós terneros.

Adiós casa y mujer…

Cerca de ahí una lechera sonreía con sonrisa aviesa.

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