octubre 22, 2020

Experiencias religiosas


¿Por qué no vamos a mi apartamento y hacemos como si estuviéramos casados?“.

Esa lúbrica proposición erótica le hizo Afrodisio Pitongo, hombre proclive a la concupiscencia de la carne, a la simpática y bella Susiflor.

Ya en el lugar de los hechos el salaz sujeto se le acercó a la chica en actitud evidente de lujuria.

Le preguntó ella:

¿De veras querés que hagamos como si estuviéramos casados?“.

¡Claro que sí!” -exclamó Pitongo respirando con agitación.

Le dijo Susiflor:

Entonces esta noche no. Me duele la cabeza“.


La gallinita le sugirió al cerdito:

Pongamos un restorán especializado en huevos con jamón. Yo pongo los huevos; el jamón lo aportás vos“.

¡Oh no! -se asustó el marranito-. Para vos esto es cosa de todos los días; para mí es cuestión de vida o muerte“.


Un compañero de oficina le dijo a don Chinguetas:

Te noto inquieto, desasosegado, como si trajeras un apuro grande. Das vueltas y vueltas; ya te apoyás sobre un pie, ya sobre el otro. ¿Qué te pasa?“.

Explicó nerviosamente don Chinguetas:

Esta mañana abrí el refrigerador y se le cayó la agarradera. Tomé la taza de café y se le cayó el asa. Me iba a cerrar el cuello de la camisa y se le cayó el botón. Ahora me da miedo ir al baño a hacer del uno“.


Meñico Maldotado es un mancebo con quien natura se mostró en extremo avara al hacer entre los hombres el reparto de sus dones de entrepierna.

No obstante esa limitación casó con Dulcibella, confiado en que la virtuosa joven no sabía absolutamente nada acerca de las cosas de la vida.

La noche de las bodas ella lo vio por primera vez al natural.

¿Qué es eso?” -le preguntó.

Es una florecita” -respondió el exiguo galán.

Arriesgó, esperanzada, Dulcibella:

Si la regamos todos los días ¿crecerá?“.


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