La luz antes del mediodía y lo que le hace a la mente.

Cómo te apoyaste contra las puertas en las fiestas,

lloraste en bodegas y leías graffiti

mientras te destruías en el suelo de un baño

sin alguna vez pedir ayuda.

Algunas noches la Avenida parecía no tener fin.

Otras noches encima de un bar

viste un avión que se sentía bien.

Cuando estabas en los estacionamientos,

bajo la luna te quedabas en silencio.

Pensabas en el azar. En Historia.

En lo cruel que resultaba ser «alguien».

«Ahí vamos», te decía un amigo,

Podemos hablar del pasado

pero es otro mundo sin dirección.

Quizás eso sea fácil.

Viste lo que hace la niebla con los puentes.

Tal vez olvidaste que vos también

podías hacer cualquier cosa antes de morir.

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