septiembre 21, 2021

Estás aquí, como un espíritu

que se apresura a su tarea

de gloria y de bien por ese sol que brotó.

Estás aquí regocijándote en su esplendor

y la máscara de la oscuridad que cayó.

Estás aquí junto a la Tierra, siempre despierto.

Ves los altares sin humo, nieves de la montaña

flameando por encima de las nubes,

pariendo millones de luces,

la oración del océano que surge

donde los pájaros cantaban sus maitines,

y hoy por fin son todos tan libres.

Estás aquí, con las flores del campo

del bosque que se abre…

párpados temblorosos al beso del día,

del incendiario nuevo rayo

quemando lento, cual pasiones combustibles.

Estás aquí, enviando tus suspiros

sonrientes al aire, en sucesión y con prisa:

planificando el continente, la isla, los mares…

Y aquí estás despierto como tantas estrellas

que nunca se apagan.

Estás aquí como esa joya que corona la luna,

mientras los demás van dormidos.

Estás aquí antes de que huya la noche;

detrás tuyo se levantan los días.

Estás aquí a la profundidad del cielo,

extraño trance sobre tanta fantasía.

Estás aquí, no es otro sueño

que por la sombra se extendió

y se esfumó llorando…

Estás aquí tan transparente,

cual diamantes y agua, permitiendo nitidez 

para poder ver lo se cuela a través de las masas,

un velo de luz sobre una tarde que calla.

Estás aquí bañado en el rocío…

debajo de la rama

escuchando a las aves,

sus voces de agua.

Estás aquí, tan dulce como el aire,

enamorado, loco perdido.

Estás aquí, feliz por las ovejas

que se han escapado,

porque han dejado el rebaño…

Estás aquí, guardando tu terreno

para recibirlas con vida,

con sueños, con alma, con flores.

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