octubre 22, 2021

De pie afuera mirando a un árbol

suavizamos nuestros ojos.

Nos animamos al ver luciérnagas

guiñando un ojo de nuevo.

¿Dónde han estado nuestros amigos

en estas largas horas?

Mentes se estiran más allá

del campo y se convierten

en sus propios cielos.

Puertas de ventanas crecen

más grandes e imponentes.

Una palabra balancea una oración.

Arrodillados afuera encontramos

verdes arbustos y flores relucientes

bajo la brisa que nos lleva al silencio.

¡Y había tantos poemas más para leer!

Innumerables amigos por escuchar.

No teníamos que estar

en la misma habitación

—la gran magia moderna.

En todas partes estamos ahora,

incluso asustados, juntos

en todos los puntos del globo

que se desinflan de tantas maneras.

Esperanzados juntos también,

intercambiando guiños en la oscuridad,

las lucecitas parpadeando…

Cuando tu esperanza se encoja,

podrás sentir la fuerza

de alguien muy lejano levantándote.

La esperanza es la cosa…

¡Siempre es clave!

¿Qué más nos dimos el uno al otro

desde tales distancias?

Alientos de sílabas,

canciones desde un balcón.

¡Por favor, hacete amigo mío

en este espacio profundo y vacío!

Porque si hacés una pausa en un poema,

podés remodelar el día que acabás de vivir.

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