octubre 22, 2021

Todo el tiempo hay pequeños ensayos para la muerte,

duelos de amores unilaterales y desesperados,

desde la primera salida de la casa de los padres

a una habitación a penas amueblada,

los amigos que realmente a otras vidas escaparon,

hasta la más inconcebible transformación

de ese otro niño que también vivía en casa

que alguna vez fue un hermano.

Nos transformamos en extraños

y no dejamos rastro de nuestros finales.

Ningún ritual, ni monumento,

lo más un guante de béisbol,

o una muñeca desnuda en una posición obscena,

quizás un libro con el nombre escrito torpemente

y el álbum de fotos de un viejo cumpleaños

un vestido viejo, un sombrero roto

la memoria de un teléfono borroso

y aquel número olvidado.

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