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Daniel Ulibarri

Encontrar a Dios

Éste era un hombre que ardía en ansias de encontrar a Dios.

Se decidió a dejarlo todo para ir a buscarlo.

Una noche, cuando su esposa y sus pequeños hijos dormían el sueño tranquilo de la paz, el hombre salió de su casa como un ladrón que escapa y fue a buscar a Dios.

Caminó días y días -nunca supo cuántos-, hasta que una noche vio que de lo alto descendía un intenso resplandor.

Supo entonces sin ninguna duda que bajo esa luz estaba Dios. Corrió hacia ella; en ella penetró.

Aquel fulgor maravilloso lo hizo cerrar los ojos. Cuando los abrió se vio en el interior de su casa, al lado de su esposa y sus hijos.

Así entendió el hombre que Dios está junto a aquéllos que comparten con nosotros el don maravilloso de la vida.

No necesitamos salir a los caminos a buscar a Dios. Está en nuestra familia, en nuestro hogar, en aquellos que nos aman y que necesitan nuestro amor.

Ahí lo encontraremos. Ahí él nos encontrará.

Amante del humo, la gasolina, los químicos y preservantes. Quienes son amantes del "fitness", el gimnasio, las dietas y los maratones y cualquiera que abrigue escrúpulos de moralina, se encierre en sus 'tiquismiquis' de conciencia y provincialismos santurrones, deje de lado estos renglones ahora mismo.

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