septiembre 20, 2020

original (101)

Ella irrumpió en el mundo, con el temple de guerrera

tomó la mirada de cada árbol y sus frutos.

Ella ahuecó su mano paciente en busca de atributos.

Estaba radiante, cautiva de la torre más lejana

Y derramó su honor en los campos de la guerra.

Caminaba por su jardín a la hora de la tarde, sombra como una puerta oscura.

Cruzó los mares por todos los barcos hacia el oeste

El ser más fiel a la luna en un eclipse.

Diosa de los sueños de los hombres

Ella, templo, valle, proa, gacela, máquina…

Más nombrada y anhelada que la estrella de la mañana

Encantadora en todas las formas, en todo lo invisible

Desea la decadencia y trae la última era

Florece en las ruinas de nuestra voluntad.

Ella cubre las piedras rotas

Da luz al viento, al agua, la luz y electricidad

Vestida con deseo, las gracias del Edén la encendieron

El fuego de ella no es su vientre; son esos ojos de fuego.

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