septiembre 17, 2021

Llegaron sin presentarse y me dijeron:

-Somos los elevadores.

En efecto, ante mí estaba un grupo de ascensores.

Pregunté, sin entender:

Y ¿en qué puedo servirles?

Diga usted a sus lectores -replicó el ascensor con mayor ascendiente- que nos molesta el hecho de que sólo se cite la mitad del trabajo que hacemos. Somos ascensores, en efecto, pero también somos descensores, si cabe la palabra. Elevadores, no dejamos arriba a las personas que elevamos: las volvemos a bajar. ¿Por qué se nos llama «ascensores», nada más?

Cumplo por este medio la petición de los elevadores.

Lo hago porque siento el temor de que el próximo ascensor que use me ascienda nada más, y después se niegue a descenderme.

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