El Funcionario del Estado le preguntó al señor equis:

¿Votó usted?

El señor equis tembló. Cuando El Funcionario del Estado le hablaba de usted, aquella era una pésima señal.

Sí voté -respondió lleno de inquietud-. ¿Quiere saber a cuál Partido di mi voto?

-No es necesario -declinó El Funcionario-. Con que haya votado por un Partido, por cualquiera, Nuestros fines quedan satisfechos. Porque, ¿sabe usted?, no nos importa que no haya ciudadanos. Lo que nos importa es que haya Partidos. Nosotros los sostenemos a Ellos, y Ellos nos sostienen a Nosotros.

Se atrevió a preguntar el señor equis

-¿No los sostengo yo?

No -respondió El Funcionario-. Usted nos mantiene, que es algo muy distinto. Y a propósito, ¿ya pagó usted sus Impuestos?

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