Daniel Ulibarri

El tiempo

Caminamos tranquilos en este día de abril.

Poesía metropolitana aquí y allá.

En el parque se sientan pobres y ricos,

Los niños gritan como un auto fugitivo que por

poco nos atropella huyendo como el tiempo.

Entre el trabajador y el millonario los números siempre proporcionan todas las distancias.

Ahora es el siglo veintiuno, tantos grandes años se han perdido.

¿Qué será de vos y yo además de unos recuerdos?

Estos momentos son el fuego que nos quema.

Solo estas calles han sido nuestra escuela…

En medio de gritos, asaltos, divisiones y fuegos:

¿Qué es el yo en medio de las llamas?

¿Qué soy ahora que era entonces? ¿Que perdí?

¿Qué repetiré para sufrir una y otra vez?

Restauraré toda la vida desde la infancia,

¡Como niños que gritan obscenidades mientras corren!

Esa es la escuela que realmente enseña…

¡Encantados por completo con una pelota!

…ese tiempo es el fuego en el que ardemos.

¡Ávidos en el embate, ese fulgor tambaleante!

¿Dónde estarían nuestros padres?

Cada minuto estalla una clase en llamas.

El gran globo se tambalea bajo el fuego solar…

Girar y lo trivial y todo lo que no logramos alcanzar.

¡Cómo resplandecen todas las cosas!

¡Cómo resplandecen tantas cosas!

¿Qué somos ahora que fuimos entonces?

Que la memoria se restaure una y otra vez.

El color más pequeño del día más pequeño.

El tiempo es la escuela en la que aprendemos,

El tiempo es el fuego en el que ardemos.

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