octubre 24, 2020

En el forzado encierro de estos días llegó a mi casa un visitante inesperado.

El tedio.

Yo no lo conocía. Jamás lo había visto. Supongo que lo trajeron los dos meses o más de enclaustramiento.

No me gustó su presencia, dicho sea sin ofender.

Lo que hice entonces fue conversar con mi reflejo de hace 15 años; a su lado evocar el ayer, que el tiempo ha convertido en el hoy y en el mañana; hablar de nuestros logros y los fracasos.

También leí un libro irónicamente.

Escuché música intensamente.

Descargué porno en la computadora selectivamente.

Vi una película porno muy bien lograda.

Me comuniqué con mis amigos, e hice con ellos planes para nuestro reencuentro que no sé cuando putas se dará.

Trabajé un buen rato en el arte de la masturbación.

Entonces, al ver que no le hacía caso, se fue el tedio y exploté yo…

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