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Daniel Ulibarri

El río

Yo lo he oído callar.
El río… Nace, apenas arroyo, entre las peñas de la quebrada, a media sierra. Conforme baja se le van añadiendo nuevos manantiales, y cuando llega al valle no es ya aprendiz de río, sino río graduado.
Desde aquí emprende su camino al mar. Lejano es el camino del río al mar, pero no tanto como el del mar al río. Este camino pasa por las nubes del cielo y por los senos de la tierra.
El río tiene misterio, dicen los comarcanos. En las noches en que no hay luna, y las estrellas se fueron a algún otro cielo, el río calla por un minuto que parece eterno. Deja de oírse su rumor; parece que por ahí no pasa ningún río.
Yo he oído ese silencio, el más silencioso silencio que en mi vida he escuchado. Es como si todas las palabras y todas las músicas del mundo callaran a la vez; como si al mismo tiempo desaparecieran todos los llantos y las risas.
Aquella vez el río enmudeció súbitamente y dejó de oírse unos instantes. Desde entonces llevo su silencio en mí. Un día callaré de pronto, como él, pero mi silencio durará la eternidad.

Amante del humo, la gasolina, los químicos y preservantes. Quienes son amantes del "fitness", el gimnasio, las dietas y los maratones y cualquiera que abrigue escrúpulos de moralina, se encierre en sus 'tiquismiquis' de conciencia y provincialismos santurrones, deje de lado estos renglones ahora mismo.

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