octubre 24, 2020

El profesor Loquitur dedicó los mejores años de su vida a inventar un idioma universal.

Lo llamó Verbílogo.

Su misión sería unir a todas las naciones del planeta mediante el uso de una lengua común.

El verbílogo es como el esperanto, pero mucho más sencillo. Consta de solamente 82 palabras.

Para lo que hay que decir –razona don Loquitur–, con eso es más que suficiente”.

Propuso su nuevo idioma a la ONU, pero los funcionarios del organismo no acogieron su propuesta porque el maestro la presentó en verbílogo.

Lo mismo sucedió con la Unión Europea y con el municipio de Parrita, del cual es originario el profesor puntarenense.

En vano fueron, pues, los largos años de trabajo del lingüista.

Ni siquiera logró convencer a su esposa de que aprendiera el verbílogo, para poder al menos platicar con ella. “Estás loco” –le dijo la pareja–. El profesor le contestó: “Ta me inixi vastijoli taña ”.

En verbílogo eso significa: “No”.

Ahora don Loquitur vaga por las calles hablando solo en el idioma que inventó.

La gente dice que está loco, y el profesor ni siquiera puede contestar aquello de “Ta me” etcétera, porque se lo dicen a sus espaldas.

Es una pena.

Si todos los pueblos del mundo hablaran la misma lengua podrían hacerse la guerra, engañarse unos a otros y aplastar los fuertes a los débiles sin necesidad de traductor.

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