Daniel Ulibarri

El pez

Según es bien sabido, el pez grande se come al chico.

No obstante yo supe de un pez grande que no se comía al chico.

Consideraba que eso era abuso cruel. Se alimentaba entonces de algas marinas.

Eso le permitía gozar de buena salud sin tener que comerse a quien en última instancia era su semejante.

Un día, por desgracia, los peces grandes se enteraron de que había entre ellos un pez grande que no se comía al chico. Al saber eso se indignaron.

¿Qué iba a ser de la fama de los peces grandes?

Le exigieron al pez grande que se comiera al chico. Cuando éste se negó, los peces grandes se comieron al pez grande.

Los peces chicos lloraron la muerte del pez grande, y le erigieron una estatua en agradecimiento porque no se los había comido.

Hasta donde sé, es el único pez grande que tiene un monumento.

Este relato lleva consigo una moraleja.

Es peligroso ser diferente, pero vale la pena arriesgarse.

Siempre habrá alguien que te lo agradecerá.

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: