octubre 22, 2020
 
“¡Que viene el lobo! ¡Que viene el lobo!”.
 
Así gritaba aquel pastor.
 
Sus compañeros corrían desalados a dar protección a sus ovejas, pero el lobo no venía: El pastor mentiroso los había engañado.
 
Y así una y otra vez:
 
“¡Qué viene el lobo!”.
 
Y el lobo no venía.
 
Una tarde llegó a la majada un hombre de la ciudad. Vestía ropa de lujo y viajaba en automóvil caro.
 
Preguntó por el pastor, y lo llevaron ante él. Le dijo:
 
-He sabido que sos muy mentiroso, que engañás siempre a los demás, que nunca decís la verdad.
 
El pastor tembló al oír esas palabras. Seguramente aquel señor venía a castigarlo. Pero entonces le dijo el visitante:
 
-¿No te interesaría venir conmigo a la ciudad? Soy propietario de un partido, y veo en vos muchas cualidades para la política.

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