Daniel Ulibarri

El juicio final

Desde hace algún tiempo, con la rápida carrera de la proliferación de las armas nucleares, un grupo de científicos especializados en el tema ha estado midiendo en un reloj del juicio final qué tan cerca está la humanidad de la exterminación total.

Ahora, con la guerra Ruso-Ucraniana, dicho reloj se encuentra a quince para las doce.

Esto no es una exageración, es una realidad cada vez más cercana y posible.

Me queda claro que en América Latina, y Costa Rica específicamente, no tenemos ni idea de lo que es una guerra nuclear y al parecer ni nos interesa.

Bastaría en estos días con ver las noticias para ponernos los pelos de punta por lo que podría significar una guerra aparentemente tan lejana.

Como dijo el presidente de Francia, Emmanuel Macron: “lo peor está por venir“.

De esta terrible realidad nos ha estado advirtiendo, desde hace muchos años, el filósofo francés Bernard-Henri Lévy, quien en estos momentos se encuentra en Ucrania (con su eterno traje negro, su camisa blanca y ahora con un casco militar) para apoyar a los ucranianos como testigo presencial frente a esta guerra tan desigual y se pregunta en uno de sus últimos tuits:

¿Cómo podría no estar aquí, con mis amigos y héroes ucranianos peleando por nuestra libertad? Para mí, era una cuestión de principios. Para que mis palabras concuerden con mis actos“.

Para el escritor francés, Volodymyr Zelensky, presidente de Ucrania, es el Churchill de esta guerra, así como Putin es el Hitler.

Basta con escuchar al presidente ruso tener el mal gusto de referirse a esta guerra como la “desnazificación de Ucrania“.

 

 

En el lapso de un par de semanas , Vladimir Putin, un hombre recientemente descrito por Donald Trump como un “genio” estratégico, logró revitalizar la OTAN, unificar a un Occidente dividido, convertir al presidente poco conocido de Ucrania en un todo un caballito de batalla, un héroe mundial , arruinar la economía de Rusia y solidificar su legado como criminal de guerra asesino.

¿Cómo calculó tan mal?

El hombre fuerte inteligente, el déspota racional y calculador que puede jugar el juego largo porque él (y generalmente es él) no tiene que preocuparse por encuestas molestas o votantes enojados. . Nuestros líderes electos, sugiere este punto de vista, no son rival para el tirano que mira hacia la próxima década en lugar de preocuparse por las elecciones del próximo año.

En su más reciente publicación de la revista Le Point, BHL, como todo el mundo conoce a Bernard-Henri Lévy, se refiere a que siempre se puede contar con los medios y noticieros del Kremlin para promover cualquier información de fake news, por lo que valdría la pena aclarar algunos puntos.

Sí, Ucrania tiene en su pasado historias de persecución de judíos (pogromos, que en ruso significa ‘violencia’), tal como Polonia y Rusia los han tenido. Sí, algunos nacionalistas extremos ucranianos se aliaron con Hitler contra Stalin en 1941 provocando, entre otros horrores, la matanza de 33,371 judíos arrojados en la cañada de Babi Yar” (a las afueras de Kiev).

Hemos de decir que aunque los nazis ordenaron los crímenes, los guardias ucranianos fueron cómplices y en algunos casos también realizaron ejecuciones.

Años después de la guerra hubo una especie de reivindicación de este acto cuando en Ucrania se levantó un memorial para honrar a las víctimas.

Ahora, es Putin quien está bombardeando a los judíos en lugares como Bucha, Irpin y Borodyanka, que han vivido pacíficamente con sus conciudadanos de todas las religiones“.

Esos mismos misiles fueron los que destruyeron la torre de televisión de Kiev, a tan sólo unos cuantos metros de donde están las 33 mil almas enterradas en Babi Yar y cuyos guardianes eran los ucranianos.

No hay que olvidar que actualmente la comunidad judía de Ucrania es la tercera más grande del mundo.

Y ya que estamos hablando de historia y símbolos -dice Lévy-, Ucrania es también la patria de Anatoly Shapiro, un oficial judío ucraniano quien tuvo el solemne honor de ser el primero, mientras lideraba su unidad de tanques el 27 de enero de 1945, en entrar a Auschwitz y liberar a los últimos sobrevivientes. Finalmente, el presidente Volodimir Zelensky es descendiente de una familia destruida por el Holocausto y un símbolo viviente de un duelo llevado con mucha dignidad“.

En este mismo texto, Bernard-Henri Lévy evoca al cura Andrey Sheptytsky, el “Schindler” ucraniano cuya pastoral en noviembre de 1942, titulada “No matarás“, ordenó a sus feligreses pararse en el camino de la máquina del exterminio nazi, con los sacerdotes y monjas de la catedral de San Jorge en Lviv, y esconder a cientos de niños y rabinos judíos.

BHL termina su texto diciendo que los judíos, mejor que nadie, saben lo que significa la aniquilación.

Desde que empezó la guerra, el Estado de Israel está ayudando a salir a judíos ucranianos que así lo deseen.

No es que la gente llega a la frontera, cruza y listo. Tenemos que ayudarlos, buscarles hospedaje, alimentarlos, transportarlos y subirlos al avión. Y una vez ya en Israel habrá que proveer de cuidados especiales dado que es gente que está atravesando momentos muy difíciles“, explicó una portavoz de la Agencia Judía de Israel. (SWI).

No olvidemos, el reloj del juicio final se encuentra cada vez más cerca de las 12…

 

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