Daniel Ulibarri

El Fuerte

Conmigo la vida se vuelve más dulce, entonces ella me hace creer que pierde algo de su capacidad para defenderse.

Mentirme y tomarme el pelo, incluso, es algo que le da una tremenda sensación de satisfacción.

Lo sé por la sonrisa medio distraída en su rostro.

¡La gente cree que el amor puede hacer tanto! Pues hace más el odio y la ignorancia.

Como cuando esperan a que algo increíble suceda a su manera solo por creer tener buenas intenciones.

Acurrucados contra una fe guajira heredada o comprada por las injusticias de la misma vida, ¿no es la gente una idiota ciega alegría?

Y a mí me dicen El Fuerte, por ocultarle mi resentimiento, por limpiarle el nombre para hacerla deseable.

La vida así es, fue y será… ¿cuanta gente quiere más?

(estoy pensando en renunciar)

Le encanta contar historias y terminarlas con lo que debió ser el comienzo de su narración.

Sus finales y comienzos favoritos están motivados por el anhelo; ella lee y lee, pero el miedo y la ansiedad del planeta solamente crecen.

A menudo me parece que utiliza los dolores más elaborados para lastimarse a sí misma con la mayor precisión.

Los efectos indiscriminados del tiempo, en lo profundo de mi corazón, estas cosas simplemente no me interesan.

Como cundo pasa lo peor.

Y surge impuesta la mentira sin que a mucha gente le importe o quiera darse cuenta.

Una lectura deprimente siempre involucra estadísticas.

La forma en que las cosas y la gente se unen solamente para desahogar la violencia, esa es una.

Otras son nuestras noches privadas pero perfectas, esas no se pueden poner en palabras, porque alguna relación tienden a tener con nuestras peores miserias.

Y ciertos tipos de derrota, solo mantienen la conversación a través de un mito, personajes y cuentos…

Ya estoy harto de ser fuerte.

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