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Daniel Ulibarri

El anónimo

 

Lord Feebledick recibió un anónimo.

Se usaba aún esa cobarde forma de joder al prójimo, sustituida ahora por el anonimato de los mensajes en los medios electrónicos y las redes sociales.

En aquel escrito “un amigo” le informaba a milord que su esposa, lady Loosebloomers, lo hacía cornígero siguiendo un calendario establecido…

Los lunes con el vicario, que tenía ese día libre.

Los martes con el guardabosque.

Los miércoles con el caballerango.

Los jueves con el chofer.

Los viernes con el jardinero.

Los sábados con el encargado de la cría de los faisanes.

Y los domingos con el mayordomo, que por ser librepensador