febrero 26, 2021

Las cosas tienen alma. Lo sé porque en las noches del Potrero oigo su voz.

Escucho la quejumbre del ropero donde la abuela guardaba sus vestidos.

Llega hasta mí el crujir de la pesada caja que custodia los antiguos papeles de la casa. Suena, monótona como un solo pensamiento, la gota que cae del filtro al cántaro de la cocina…

No sabemos cómo es el alma de las cosas. Tampoco sabemos cómo es nuestra alma. Pero todo en el mundo tiene vida, hasta la piedra.

El espíritu está en todas las cosas, y en todas ellas late la vocación de lo alto.

Las cosas están en mí, y yo en las cosas. Todos los seres son un solo ser. Cuando en las noches del Potrero oigo las voces de las cosas me parece escuchar mi propia voz.

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: