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Daniel Ulibarri

Don Juan y San Pedro

A don Juan no le preocupaba mucho el más allá. Lo suyo era el más acá. Tampoco tenía demasiado interés en ganar el paraíso.

El amor de una mujer -solía decir- es el paraíso, y yo he tenido muchos paraísos“.

Así, el donjuanesco galán se sorprendió bastante cuando al morir se vio en las puertas del Cielo.

San Pedro, sin embargo, le negó la entrada a la mansión de la eterna bienaventuranza.