septiembre 20, 2020

Acordarse de lo divino en tiempos de dificultad es muy humano. Muchos hay que en la vejez -difícil época- se vuelven rezadores e iglesieros.

Sienten que la vida se les va, y el miedo de la muerte, y de lo que puede haber después de ella, los hace pensar en cosas en las que no pensaban antes.

Yo no creo e Dios, pero creo que Dios no se lo toma a mal. Ni a mí, ni a ellos.

Él nos espera siempre y nos recibe con los brazos abiertos. Para eso los abrió en la cruz.

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