octubre 26, 2021

A veces, por la noche, no puedo dormir.

Mis pensamientos todavía están con vos.

Lengua que sacia el deseo, brazos abiertos,

rodeando, tocando, tragando.

Tengo sed, respiro, quiero tu dulce.

Aunque separados, sobrevivimos a la sequía.

Acostado aquí solo, sueño con días soleados

coloreando tu cuerpo junto al mío.

Pero rezo por lluvia, aguacero de vos,

empapando mi malestar durante horas.

Aquí, en el silencio, espero el amanecer.

Un anhelo más hermoso que cualquier canción.

Recordá cómo nos enseñamos

a tocar cada taza y mojar, a saborear,

a beber, a orbitar sobre cada orbe, a bañarnos,

al aroma del otro, a nadar en tus ríos favoritos….

Tu cuerpo siempre será un milagro:

los recuerdos de vos parecen cenizas,

hasta que escribo tu nombre en el agua.

Refuto la distancia y ardo con nostalgia:

las llamas doradas proyectan sombras

en tus piernas, corazón latiendo,

venas hinchadas, células bebiendo

hasta que llegue la lluvia.

Pronto, me verteré en pertenencia,

mirando tus ojos centelleantes como

estrellas eternas, brillando vivas en

constelaciones, aprendiendo una vez más a tocar,

a lamer, a abrir, a amar.

Para dar la bienvenida a todos los dioses.

Estar presente en nuestra alegría,

reclamar el premio largamente buscado.

Mi corazón vivo con vos…

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