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Daniel Ulibarri

Destino y verdad

Me duele el destino” -les dijo Pepito a sus papás. La madre se inquietó; el papá pensó que su hijo era un niño prodigio de la filosofía, así como los hay de la música o el ajedrez. Un Mozart o Bobby Fischer de la ontología, por decir.

Le preguntó, solemne: “¿Acaso no es doloroso?“.

La señora, más práctica, inquirió: “¿Dónde exactamente te duele?“.

El chiquillo se señaló la parte de la entrepierna.

Dijo el padre, algo decepcionado: “-Eso no se llama así. Tiene muchos nombres, pero jamás he oído que le digan ‘el destino‘”.

Con una pregunta respondió Pepito: “¿Entonces por qué en la fotografía de los novios que se casan dicen los periódicos: ‘Unieron sus destinos’?”… “Sos un mentiroso. Siempre me habías dicho que tu abuelo murió de muerte natural, y ahora me entero de que lo ahorcaron por bandido”.