Daniel Ulibarri

Destinados a sobrevivir

Entre amaneceres mirando hacia adentro y hacia afuera a la vez, no hay un antes ni después.

Cuando somos impresos con miedo en el centro de nuestras frentes, no estamos precisamente destinados a sobrevivir.

Porque cuando sale el sol tenemos miedo de que no se quede y cuando se pone el sol tenemos miedo de que no se levante mañana.

Incluso si nuestros estómagos están llenos, tenemos miedo de indigestión.

Incluso cuando están vacíos tenemos miedo de nunca volver a comer.

Si somos amados tenemos miedo de que el amor se desvanecerá.

Si estamos solos tenemos miedo de que el amor nunca volverá.

Cuando hablamos tenemos miedo de que nuestras palabras no serán escuchadas ni bienvenidas pero cuando estamos en y tenemos miedo.

Entonces es mejor hablar recordando que nunca estuvimos destinados a sobrevivir.

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: