Una noche perdí mi último remo.
No sé cómo. Quizá ni lo tenía.
¿El otro dónde está? Lo ignoro. Temo
que a lo mejor lo llevo todavía.

Sin vela voy porque no busco extremo.
No llevo mapa ni compás que guía.
Mi barca sin timón es Polifemo
que en cualquier horizonte encuentra vía.

El norte de mi brújula está muerto, 
y cadáver será mientras yo viva, 
y dormirá porque yo voy despierto.

Quiero seguir en este desconcierto.
No voy sin rumbo, no, que la deriva
es el rumbo mejor, es el más cierto.

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