septiembre 28, 2020

¿Y ese afán por negarte y resistirme?

¿Y ese volverte sordo a mi llamado?

¿Y ese fingirte muerto y sepultado?

¿Y ese clavar tu puerta por no abrirme?

¿Y ese tu vano empeño por huirme,

siendo yo cruz y tú crucificado?

¿Y ese querer salir, desatentado,

siendo tú el preso y yo la cárcel firme?

¿Cómo podrás echarme de tu lado

si yo soy la corona de tus sienes

y la llaga que rompe tu costado?

Sé mi cautivo, pues. Te he derrotado…

Señor: no te tengo ya porque no me tienes.

Porque te busco, Dios, y no te he encontrado.

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