Decime por qué nada me decís.

Decime por qué callás cuando te pido que hablés, y por qué hablás cuando estoy contemplándote en silencio.

Decime por qué me mirás en los momentos en que no te miro, y por qué no me mirás cuando te miro yo.

Decime por qué te alejás cuando me acerco, y por qué te ocultás cuando quiero hallarte.

Decime por qué me decís que no recordás cuando quiero que recordés, y por qué no olvidás cuando te pido que dejés tus memorias.

Decime por qué sos cuando yo no soy, y por qué dejás de ser en los instantes en que soy.

Decime tu nombre.

Si no me lo decís te bautizaré yo mismo y te llamarás Amor.

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