octubre 29, 2020

Cuando el silencio es otro tipo de violencia,

como si todo el oxígeno jamás respirado te inundara de repente,

paso por los largos y anchos de los días,

las noches peores,

llegan recuerdos de mis padres, mayores…

y lágrimas de vapor.

Papá cayó, como un edificio, de rodillas.

Mamá nunca despertó.

Y aquí en la oscuridad sentado en mi sentimiento,

convertido en piedra 

apunto de disolverme en cristales de sal marina,

vienen los apagones.

El silencio es lo que se escucha de mi boca…

Escucho mi cerrar de ojos y huelo ese color negro sangre.

Siento mi cuerpo pero no escucho mi mente.

Ya no baila…

Criaturas y silencios dirimiendo mis noches,

al ritmo del corazón decadente

esperando no volver a ver el amanecer que me vio nacer.

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