Daniel Ulibarri

De nuevo y otra vez

El día se disuelve en el aire caliente.

La leche estalla dentro del vientre.

Me hundo más y trago sin vértigo…

Un pulso, insistente, una oleada de sílabas húmedas.

Sin decir una palabra, mi frente se humedece: un presentimiento de ataque.

Abro las piernas debajo del grifo de la bañera y el agua cae a borbotones cuando entra en mí.

La casa gira y cada habitación es nueva cuando llego, de nuevo y otra vez.

La manguera y la alcantarilla siempre celebradas.

Sé que esas habitaciones son mías.

Yo soy el anfitrión que debe mostrarse de nuevo y otra vez para que puedan ser compartidas mi entrada y mi salida.

En el jugo inmaculado, glaseado y dúctil un grito destila la luz:

placeres de fisuras de mi frutal; bajo el agua musgosa que se aferra a mis sombras.

Las papilas, las grutas en las migraciones de claveles rojos donde estallan los cantos de los pájaros de largo pico.

Las manzanas se pudren ante el desastre donde me acaricio el miembro y apesto a sexo en el sudor de mi polvo.

Soy ese lugar que es tuyo, y que te sustenta y que te abre al mundo…

de nuevo y otra vez.

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