Nubes
Nubes que sudan leche en el vacío,
pesadas de vello y de relámpago erecto,
gotean sobre dos hombres que se miran
como si el cielo fuera un culo abierto.
El sudor cae, tibio, por la espalda,
baja al ombligo, roza el pubis negro,
y un rayo macho, sin trueno, se hunde
donde la piel tiembla y no pide nombre.
Abajo, lenguas se enredan en silencio,
el aire se moja, el pene late quieto,
dos cuerpos se funden en la lluvia sucia.
No hay dios: solo esta tormenta de semen
que moja sábanas, que moja la boca,
y al fin, todo el cielo se corre en un beso.

