El hombre
El hombre, el egoísta atroz,
un misterio… La ramita que se dobla.
Imagino, por algún giro mental,
que solo él es sensible
ante la carga intolerable
que yace sobre todos los seres vivientes.
No se apiada del sapo, ni del dolor mudo de sus ojos.
No le hace preguntas a la serpiente,
tampoco sondea la penumbra fosforescente
donde los peces sin párpados y despiertos
nadan y contemplan un destino de pesadillas.