Daniel Ulibarri

‘Damas’ y ‘caballeros’

 

Las damas que otros hombres admiran, he oído,

Se estremecerían ante una mala palabra.

Su vela da una sola luz;

Prefieren quedarse en casa por la noche.

No se despiertan hasta las tres,

Tampoco leen poesía erótica.

Nunca sancionan a los impuros,

Tampoco reconocen una propuesta indecorosa.

Se encogen de los polvos y de las pinturas…

Siento rabia por esos hombres desdibujados,

Tengo pena con las mujeres que han borrado.

 

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