octubre 27, 2020

Anoche volví a soñar que era su hijo.

Porque sigo buscando papás,

como un huérfano perpetuo

sin sueños blancos.

Y luego me despierto para escuchar

cuervos encapuchados bajo la lluvia.

Sus gritos estridentes y reverberantes

en la profundidad dentro del jardín

y su huerto de cítricos cargados de frutas frescas.

El que no es mi padre no se mueve, pero espera;

lejos de aquí podría hablar, pero no lo hace…

Algunas lámparas iluminan la oscuridad

donde se encuentra mi mano extendida.

Pero luego el calvo sin ojos,

la calavera de marfil con brillantes plumas,

el muerto de mis pesadillas se burla de mí…

Sabe que no puedo traer nada al mundo,

solo cuervos que vuelan más allá de mis pensamientos,

como los cítricos que se pudren

y renuncian a su luz intensa y perfumada.

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: