septiembre 20, 2020

Cuatro


«Ahí va el hombre con el que se está acostando la vecina«.

Al oír esas palabras de su esposo doña Cotilla saltó de su sillón y corrió presurosa a la ventana a ver al hombre.

Observó decepcionada:

«Es el marido de la vecina«.

Replicó el señor:

«¿Y acaso no se está acostando con él?«.


Un indignado caballero se presentó en la relojería y le reclamó con enojo al encargado:

«¡Me dijo que este reloj me duraría toda la vida! ¡Apenas tengo 15 días con él y ya se descompuso!«.

El relojero se defendió:

«¿Y yo qué culpa tengo de que usted no se haya muerto antes?«.


El padre Arsilio predicó en el retiro para hombres casados.

Dijo:

«Lo mejor en el matrimonio es la fidelidad«.

Desde el fondo se oyó una pregunta:

«¿Y qué es lo segundo mejor, padre?«.


La sexoservidora bebía una cerveza con su cliente.

Le contó:

«Mi abuela fue ama de casa, mi mamá es maestra y tengo una hermana monja«.

Le preguntó el sujeto:

«¿Y cómo fue que vos llegaste a ser lo que sos?«.

«No sé -ponderó la dama de la noche-. Supongo que lo debo a mi buena suerte«.

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