marzo 8, 2021

Mi amigo no sabe mucho de crepúsculos -los pintores antiguos sabían mucho de eso-, pero sabe de cosas de la física.

Me dice que en esta época del año el viento levanta el polvo de la tierra.

A través de esa cortina de minúsculos granos que flotan en el aire se filtra el resplandor solar, y entonces aparece el sol igual que un disco fúlgido de encendido cobre, tanto en el crepúsculo de la mañana como en el vespertino.

Mientras escribo esto el crepúsculo pinta mi ventana.

En el cuadro están todos los colores existentes, y otros que ni siquiera tienen nombre todavía.

Si el Universo fuera pintor seguramente firmaría con orgullo esta perfecta obra. Y es el humilde polvo quien la hecho.

¡Cuánta belleza puede salir de la humildad!

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