Creo en la libertad todopoderosa

hija de la inteligencia y de la imaginación.

Creo en la constitución que es

como las grandes escrituras de los demócratas.

Creo en un mundo sin guerras, sin cárceles.

Creo en el amor y sinceramente creo que no hay límites,

ni fronteras, ni códigos para dos seres

que se unen en una vida o en una habitación.

Creo en la paz y creo en un mundo futuro

en el que salgan claveles del tallo de los misiles

y en el que los niños puedan jugar

sobre sus tanques de juguete aunque sean tanques de verdad.

Creo que todos los seres humanos del mundo

tienen derecho a la paz, al pan, a la educación,

sean evangélicos o cristianos, ateos o carismáticos,

negros o blancos, chinos, indios o interplanetarios.

Creo en la alegría del vino, en la fuerza revolucionaria

de la palabra y de la poesía.

Creo en la necesidad de la cultura

como un camino hacia la libertad.

Y creo en otra televisión que la que

nos están receetando.

Creo que a una piedra, si se le habla con amor, responde.

Creo que el fondo de los mares es para el coral

y no para los submarinos nucleares.

Creo que la luna debe seguir siendo para los enamorados,

no para bases de lanzamiento.

Creo que la Tierra debe seguir siendo el tercer planeta

del Sistema Solar y no un hueco vacío en el espacio.

Por todo lo dicho, creo que estoy loco, solo y sin energías.

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: