septiembre 21, 2021

Convertirse en la mancha de frambuesa

en el rosa de tu mejilla,

el punto de aterrizaje suave de la lengua.

Convertirse en el ritual vacío

lo que no se puede decir.

Convertirse en intercesión,

mi idioma haciéndose tuyo,

la bendición de lenguas.

Convertirse en el río en el vientre,

lenguaje implantado, canto de niño muerto.

Volviéndose seco con virilidad.

Convertirse en las puertas que cerramos,

las que aprendí a abrir con la lengua.

Ser visto en el cuerpo, ser testigo,

volverse claridad, el nombre que me has dado

el honorífico, un marcador de posición.

Ponerse en postura al dilema

de la lengua heredada.

Convertirse en lo que desearía uno

poder ser por su cuenta.

Ser robado, ser liberado para irme

cuando aún no estoy listo ir.

Convertirme en el poder de lo que servimos,

a menudo invisible.

Convertirme en no mirar hacia atrás,

en la estatua de tu sal.

Convertirte en poseído.

Convertirte en el temple del cuerpo,

en el cincel de la lengua.

Convertirnos en brújula, en la ayuda

que necesitábamos, los secretos que espero

saborear en vos con nuestras lenguas heridas,

el pacto de sangre trenzada.

Convertirnos en lo prohibido,

en nuestros puntos de partida,

un comienzo audaz,

el desollamiento de lo que

todavía no sabemos.

Dejá un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: