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Daniel Ulibarri

Ciervo salvaje

En la pequeña belleza del bosque
el ciervo salvaje se acuesta.
Sus ojos se cierran sin esfuerzo.
Labios suaves y dientes pequeños.
Las raíces de la hierba cuelgan
de su boca esparciendo tierra
en los extraños bosques…
Su camino está ahí, mordisqueado.
A través de los campos, las hojas
le dan sombra para aguantar.
Las distancias del sol son lamentables.
Mientras llora el ciervo salvaje,
asustado mira fijamente cómo se va
su fe junto cada pequeño sustantivo.

Amante del humo, la gasolina, los químicos y preservantes. Quienes son amantes del "fitness", el gimnasio, las dietas y los maratones y cualquiera que abrigue escrúpulos de moralina, se encierre en sus 'tiquismiquis' de conciencia y provincialismos santurrones, deje de lado estos renglones ahora mismo.

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