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Daniel Ulibarri

Chicas malas


Una noche toda llena de murmullos, de perfumes y de música de alas, Mariscala y su nuevo marido se dispusieron a consumar sus nupcias en los términos de la legislación canónica y civil.

Antes de ir al lecho, sin embargo, él le preguntó con mirada inquisitiva a ella:

Decime, Mariscala: ¿es la primera vez que hacés esto?“.

Respondió ella:

Sinceramente no me acuerdo, Ultimio. Necesitaría consultar mi diario“. (El tal diario era más grueso que el directorio de Nueva York).


La señorita Himenia, célibe ya entrada en años, recibió en su casa la visita de don Cucurulo, también soltero y portador también de bastantes calendarios.

Le ofreció una merienda consistente en té de gordolobo y galletas de animalitos.

Al término del delicado piscolabis el visitante le dijo a su anfitriona:

Anhelo besar sus dulces labios, querida amiga mía, pero la timidez pone freno a los míos. Necesitaría estar ebrio para vencer mi cortedad y realizar mi sueño“.

De inmediato se puso en pie la señorita Himenia:

Voy por la botella“.


Shakala, la bartender de la cantina ‘Mi despacho’, mujer de gran imaginación a juzgar por el original título que dio a su establecimiento, le sugirió a don Chinguetas, uno de sus asiduos parroquianos:

Usted debería probar nuestro nuevo coctel. Se llama ‘Fortaleza’, y está hecho con tres ingredientes: azúcar, leche y vino. El azúcar le dará energía; la leche le dará fuerza…“.

Preguntó don Chinguetas:

Y el vino ¿qué me dará?”.

Respondió la cantinera:

Le dará ideas sobre qué hacer con la fuerza y la energía“.