septiembre 30, 2020

El soberbio que se imagina por encima de los mortales cierra los ojos al mal que puede causar, desprecia el sufrimiento de los irreverentes y cobija a los pillos, si le profesan devoción.

Los malos, por supuesto, monopolizan el vicio: la mentira, la corrupción, la deslealtad son de ellos. Pero ese hermetismo intelectual no dificulta solamente el trato con la realidad.

También cancela la posibilidad del entendimiento. No solamente entender el mundo, sino entender al otro.

Quien cierra las puertas a la razón del otro porque lo ha definido como perverso ha cancelado el diálogo con él.

La moral, hecha batalla, renuncia a ser un espacio de entendimiento.

El conservador acecha siempre, pero es incapaz de defender el bien. Ese es el cuento de la historia oficial que se ha creído y que repite a diario para meterse conmigo…

No doy crédito ni explicación de la vida que he vivido. Por mi familia y libertad, a este toro le sobran los motivos.

Los insultos más atroces, los devotos del recato atacan, me defiendo triunfando a toda costa, arriba y abajo.

Haciendo camino…

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