diciembre 4, 2020

Muchas cosas he perdido en el camino de la vida.

Camino dificultoso es ése, lleno de pedrejones en los que el caminante puede tropezar y de pozos en los que puede caer.

En esa larga vía los espinos me han punzado y los cardos me han herido. A veces vuelvo la mirada atrás y veo huellas de sangre en el sendero.

A nadie le reclamo. Desde que mi madre y mi padre me enseñaron a ser auténtico supe que iba a vivir en un valle de lágrimas.

Lo que perdí no lo tenía antes, de modo que en verdad no perdí nada.

Tres cosas he logrado conservar.

La fe.

La esperanza.

Y el amor.

Esos bienes no los he perdido.

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