octubre 25, 2020

Esta cajita de música ya no tiene música.

Aun así la guardo como reliquia silenciosa de un tiempo que pasó hace mucho tiempo.

La cajita perteneció a la bella Alicia, esposa del arquitecto y empresario Piero Vanderlá.

Él se la regaló el día que se casaron.

Tocaba “Sobre Las Olas”, y siguiendo sus notas ella cantaba en su habitación la letra del hermoso vals.

Un día, ausente de la casota el famoso arquitecto por cosas que el se llevará a la tumba, la señora dio cuerda a la cajita que empezó a sonar.

Calló de pronto.

En ese momento Alicia supo que su esposo había muerto.

La premonición se confirmó.

Al día siguiente llegó un hermano del difunto con la noticia de que el arquitecto había perdido la vida en un duelo a pistola.

Por el camino del pueblo, a insistencia de la suegra alcohólica pero santurrona, venía el cortejo que traía sus restos para ser sepultados en el cementerio más exclusivo de la ciudad.

La cajita jamás volvió a tocar.

Y nunca volvió a cantar Alicia Aguirre. La cajita está con nosotros. Alicia ya no.

Pero el canto de las dos sigue en la habitación.

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