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Daniel Ulibarri

Brotes

La sangre brota por todos mis labios.

La miel que humaniza nuestro paisaje salvaje:

depredadores y hombres, el mosaico del bosque.

Mis matorrales y pastos, nuestro pueblo habitado.

Yemas y miel. Mis brotes, tu hacha, las heridas…

Alimentado por tu semilla, revolviendo

todas nuestras cuevas y guaridas.

No puedo sentir nada, no realmente.

Pero si me cortás, me sale sangre.

Y te alimentaste con lágrimas de mi invierno.

Las condiciones idóneas para tu supervivencia.

Pudimos haber sido ambos la sangre que explota.

Amante del humo, la gasolina, los químicos y preservantes. Quienes son amantes del "fitness", el gimnasio, las dietas y los maratones y cualquiera que abrigue escrúpulos de moralina, se encierre en sus 'tiquismiquis' de conciencia y provincialismos santurrones, deje de lado estos renglones ahora mismo.

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