Según es bien sabido, para muestra un botón basta.

Sin embargo yo conocí un botón que no bastó.

Andaba muy preocupado, claro, aquel botón, pues todos los demás bastaban. ¿Por qué él no?

Acudió a la consulta de un psiquiatra. El analista, después de oír su caso, le preguntó cómo lo trataba su mamá.

Muy mal -dijo el botón-. Nunca he tenido con ella una buena relación.

Ahora lo entiendo -concluyó el facultativo-. Alguien que ha estado en conflicto con su madre no tiene una vida equilibrada.

¿De veras, doctor? -preguntó el botón.

De veras -aseguró el psiquiatra-. Mire usted su propio caso. Para muestra un botón basta.

El botón oyó aquello y se alegró: por fin, como los demás botones, él también bastaba.

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